
María Victoria Taza Castillón nació en Málaga.
Administrativa de profesión, siempre sintió la necesidad de dar rienda suelta a su creatividad, imaginación y empatía. Se considera una persona positiva, alegre y resiliente, descubrió en la escritura, una vía de escape, una manera de desahogar sus desazones y heridas, de curar el alma; expulsando con palabras todos esos sentimientos que entendía no la definían en absoluto, ya que en su mayoría son tristes y negativos. Y precisamente eso le hizo pensar que exteriorizarlos es su forma de liberación.
Exploró varias modalidades artísticas para compartir su mundo interior sin encontrar en ninguna disciplina un resultado aceptable. Empezó a trasformar sus historias (las propias, las ajenas y las inventadas) en textos, y descubrió en la escritura, su vía de escape.




